Sospecho que el Papa Juan XXIII fue un neurótico con severos trastornos mentales porque tuvo que escribir un decálogo de la serenidad.
Un decálogo es un conjunto de normas o consejos que, aunque no sean diez, son básicos para el desarrollo de cualquier actividad. Mi Decálogo de la Cordura sólo tiene 4 normas.
Decálogo de la Cordura versión 1.0
- Sólo por hoy haré 30 min de ejercicio.
- Sólo por hoy leeré 30 min de literatura.
- Sólo por hoy leeré la portada del periódico.
- Sólo por hoy escribiré 300 palabras.
Cada vez que el juicio me abandona, me pregunto: ¿Cumplí hoy con el decálogo de la cordura? Tiro por viaje, la respuesta es no.
Decálogo de la Serenidad
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Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.
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Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto, cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie sino a mí mismo.
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Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino también en este.
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Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que todas las circunstancias se adapten a mis deseos.
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Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura, recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.
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Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.
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Sólo por hoy haré por lo menos una sola cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.
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Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré a cabalidad, pero lo redactaré y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.
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Sólo por hoy creeré aunque las circunstancias demuestren lo contrario, que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como nadie más en el mundo.
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Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y creer en la bondad.
Puedo hacer el bien durante doce horas, lo que me descorazonaría si pensase tener que hacerlo durante toda mi vida.
~ Juan XXIII