Autora Invitada: Beatriz Mayoral
El periódico La Jornada publicó un artículo acerca del uso de la luz para mover objetos. El escrito hace un recuento de los avances en la investigación de la luz, desde hace un siglo en que se estudiaba la fuerza de la radiación, hasta nuestros días con el desarrollo del laser. En el Laboratorio de Pinzas Ópticas, del Instituto de Física de la UNAM, la encargada Karen Volke explica que la luz ejerce una presión sobre la materia y puede modificar el movimiento de partículas del tamaño de unas pocas micras. Esto es posible porque la luz se propaga como un flujo de pequeñas partículas llamadas fotones, de tal manera que si un haz de rayo laser hace una presión, suficiente para vencer la inercia de una esfera microscópica, podrá empujarla e incluso alterar su curso. Pero se observó también que las partículas son atraídas hacia la parte central del haz de luz donde la intensidad es mayor, y se produce una atracción capaz de atrapar la materia en los puntos de máxima fuerza, explica la investigadora. En 1970 el físco estadunidense A.Ashkin trabajando con rayo laser para observar el movimiento de pequeñas esferas de 5 micras de diámetro, se dió cuenta de que eran atraídas hacia el centro, y poniendo un rayo de luz a cada lado de la partícula era posible atrapar una partícula únicamente con luz. A un solo haz de rayo laser tan fuerte para producir la energía suficiente para atrapar una partícula en el punto de enfoque se le llama pinza óptica. Después de algunas mejoras en el diseño de la pinza óptica se ha logrado armar un instrumento que se utiliza para hacer microdisecciones y retirar tejido no deseado sin causar daño a su alrededor. "En el Laboratorio de Pinzas Ópticas de la UNAM se desarrollan técnicas que permiten redistribuir la luz y formar esquemas de regiones brillantes y oscuras, en las que se pueden atrapar rotar o separar partículas, de acuerdo con su tamaño o forma", concluyó.
